¿CÓMO CORRER LA CARRERA CRISTIANA?

corredor

“Mas el justo vivirá por fe; y si retrocediere, no agradará a mi alma.” Hebreos 10:38.

Los cristianos tenemos alrededor una grande nube de testigos, que observan nuestra manera de vivir, y del testimonio que ofertamos a la sociedad.

Hay un propósito para correr con éxito la carrera de la vida cristiana:

- Cómo estimularnos.
- Cómo permanecer.

La Biblia dice que es imposible que no vengan aflicciones, pruebas, luchas, grandes tribulaciones. Absolutamente todos los cristianos vamos a pasar por esto mientras llegamos a la Patria Celestial, pero así como Dios nos advierte, Dios mismo nos dice en su Palabra cómo correr con éxito la carrera hasta llegar a la meta final.

Ha habido sin duda alguna todo tipo de luchas, pero gracias a Dios hasta hoy nos ha ayudado Jehová, y es en estas pruebas y luchas donde realmente mostramos nuestra vida cristiana, quiénes somos y cómo somos realmente.

Esta comparación que hace el autor bíblico de nuestra carrera cristiana con los atletas del mundo, porque para llegar a ser un atleta exitoso, habrá de cumplirse con estrictos requisitos físicos, y grandes compromisos. Un atleta, debe despojarse de peso físico para estar en la mejor forma y condición física si es que quiere llegar a ser un triunfador. Esto es en el mundo secular, pero en la vida espiritual es semejante, solo que con razones de mayor peso para llegar a la meta final que es el cielo.

1.- Despojándonos de todo peso y de pecado que nos asedia.

En relación al Cristianismo, el peso que agobia está referido a todas las cargas de tipo espiritual que hacen peso en las espaldas, y por ende, ese peso será un estorbo para correr la carrera cristiana.

¿Podemos recordar a hermanos o hermanas que tiempo atrás practicaban una vida espiritual con mucho optimismo y llenura del Espíritu Santo, y ahora viven la más completa derrota y hasta alejados de Dios?

La raíz del problema es porque empezaron a llenarse de problemas y cargas que no les correspondía llevar. Se olvidaron del llamado de Cristo cuando dice “venid a mí todos los que estáis cansados y cargados, y yo os hará descansar” (Mateo 11:28).

Hay miles de cosas que pueden ser un estorbo para correr con éxito la carrera cristiana… Gálatas 5:7-8.

¿Qué es lo que estorba en tu vida para que no corras como debes tu carrera?

Cuando pasamos por alto las instrucciones de nuestro entrenador, corremos el riesgo de ser eliminados de la competencia, y quedar condenados a solo vivir de los recuerdos. ¿Cuántos cristianos hay en día que solo viven de tristes recuerdos? Quizás fueron grandes predicadores, maestros, evangelistas, ministros fieles? Pero que Dios los eliminó por no haberse despojado de peso y pecado en su vida cristiana, fueron descalificados por Dios, por no considerarlos aptos y fieles para cumplir con el ministerio que se les encargó. 1 Corintios 9:24.

No olvidemos que Dios va a recompensar la fidelidad del cristiano, por tanto debemos llevar una vida santa, sin complicaciones ni pecados que nos cuesten la separación de nuestro Dios.

2.- Correr la carrera con paciencia

Tenemos mucho que correr, quizás algunos ya estamos llegando a la meta, (estamos prontos para partir con Dios), otros, quizás van a medio camino, y otros, pueden ir empezando su recorrido, pero la idea central, es correrla sin desmayar.

En la vida cristiana, es fundamental la paciencia… Tomemos en cuenta esto: ¿De cuánta paciencia no echan mano nuestros pastores para con nosotros? ¿Por qué pasa que a veces entre más predicaciones y amonestaciones contra cosas que no convienen y que nos dañan como cristianos, más persistimos en pecar y hacer exactamente lo contrario a lo que se nos dice?

Entre el pueblo cristiano debe existir también la paciencia, practicarla los unos para con los otros, soportándonos en amor dice la Escritura. Puesto que en el pueblo del Señor hay de todo tipo de caracteres, pero es cierto que mil veces es mejor estar dentro del rebaño del Señor que estar fuera de él. Santiago 5:8; Efesios 4:2.

Por causa de la impaciencia, muchos han sido eliminados.

La paciencia debe tener su obra completa, y en la carrera cristiana, es la prueba de nuestra fe.

3.- Correr la carrera puestos los ojos en Jesús

Puestos los ojos en Jesús, no en el pastor, no en la esposa, no en los hijos, no en los demás cristianos; sino en el autor y consumador de la fe.

Cuando quitamos la vista de Cristo, como le pasó a Pedro, no dudemos que nos vamos a hundir en ese mar de problemas que existen en el mundo, Y además de hundirnos, nos hacemos acreedores de maldición de parte de Dios porque él dice que maldito el hombre que confía en el hombre, por tanto, no solo vamos a ser desdichados, sino maldecidos.

¿Porqué no tomar solo aquellos que nos edifica de los demás? Desechemos lo malo que nos afecta a nuestro alrededor porque solo conseguiremos que nos sirva de estorbo o de tropiezo en la pista hacia la meta final.

Las recompensas del Señor son hermosas después de haber llegado a la meta, así que corramos con gozo.

Lo que podamos sufrir o padecer aquí en la tierra, no es nada comparado con las glorias venideras de parte de Dios nuestro Padre. Por tanto, como dice Santiago, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, porque bien vale la pena soportarlo todo si al final tendremos grande galardón.

Dios quiere que al caminar sobre las aguas, aprendamos a caminar sobre los problemas de la vida, pero asidos de la mano de Cristo porque solo eso nos va a garantizar el triunfo, porque nuestra confianza y nuestra mirada están puestas en Jesús.

Debe motivarnos el considerar todo lo que sufrió Cristo por nosotros, para que nuestro ánimo no desmaye. Porque no hemos sufrido nada comparado con lo que Cristo sufrió, no hemos pasado aun por derramamiento de sangre por causa de Cristo, y si aun si esto pasare en medio de esa prueba, nuestra fe deberá permanecer firme porque la meta es llegar a la estatura de la plenitud de Cristo. Y ahora estamos más cerca del cielo, que cuando creímos.

¿Porqué a Pablo no hubo poder humano que lo detuviera? ¿Porque siempre fue como una máquina invencible que nada le movía?

No existía cosa alguna que lograra desanimarle ni atemorizarle, porque tenía en mente un solo propósito, una sola meta, terminar la carrera en Cristo el Señor.

Seamos como Pablo, que podamos decir al final de nuestro camino: “He peleado la batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe”.

Estimados hermanos, que esto nos aliente y nos de fuerzas como las águilas porque esperamos en Jehová.

Dios les bendiga…

¿HAS NACIDO DE NUEVO?

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Por: Pr. Juan Carlos Ryle

Esta es una de las cuestiones más importantes en la vida de todo ser humano. Jesucristo dijo, “El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:3).

No es suficiente responder “Soy miembro de una iglesia; supongo que soy cristiano”. Miles de cristianos nominales no muestran señal alguna de haber nacido de nuevo, las cuales se mencionan en las Sagradas Escrituras, principalmente en la Primera Epístola de Juan.

NO PRACTICA EL PECADO

En primer lugar, el apóstol Juan escribió: “Todo aquel que es nacido de Dios, no comete pecado…” (1 Juan 3:9). “Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado…” (1 Juan 5:18).

Aquella persona que ha nacido de nuevo, que ha sido regenerada, habitualmente no comete pecado. No exhibe una inclinación total hacia el pecado. Probablemente hubo algún tiempo en que dicha persona no se detenía a pensar si sus acciones eran pecaminosas o no, y no siempre sentía aflicción tras hacer el mal. No había una lucha entre él y el pecado; ambos eran amigos. Pero un verdadero cristiano odia el pecado, huye de él, lucha en su contra, lo considera su mayor calamidad, resiente la carga de su presencia, sufre cuando cae bajo su influencia, y anhela liberarse completamente de él. El pecado ya no le place; se ha convertido en algo horrible y que odia. Sin embargo, no puede eliminar su presencia dentro de él.

Si dijese que en él no hay pecado estaría mintiendo (1 Juan 1:8). Pero sí puede decir que odia el pecado y que el mayor deseo de su alma es no cometer pecado en absoluto. No puede evitar tener malos pensamientos, omisiones y defectos tanto en sus palabras como en sus acciones. Él sabe que “en muchas cosas ofendemos” (Santiago 3:2). Pero puede decir con certeza, delante de Dios, que estas cosas le ocasionan dolor y pena, y que su ser no se complace en ellas. ¿Qué diría el apóstol de usted? ¿Has nacido usted de nuevo?

CREE EN CRISTO

En segundo lugar, Juan escribió: “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios” (1 Juan 5:1).

Un hombre que ha nacido de nuevo, que ha sido convertido, cree que Jesucristo es el único Salvador que puede perdonar su alma, que Él es la persona divina designada por Dios Padre para dicho propósito, y que fuera de Él no hay salvación alguna. En sí mismo no encuentra valor alguno. Pero tiene confianza plena en Cristo, en que todos sus pecados le han sido perdonados. Puesto que ha aceptado la obra completa y muerte de Cristo en la cruz, él cree que es considerado justo delante de Dios, y puede esperar la muerte y el juicio final sin miedo.

Podrá tener temores y dudas. Inclusive decir que a veces siente como si no tuviera fe en absoluto. Pero pregúntele si está dispuesto a confiar en cualquier cosa o persona en vez de Cristo, y verá lo que le responderá. Pregúntele si depositaría su esperanza de vida eterna en su propia bondad, sus propias obras, sus oraciones, su guía espiritual, o su iglesia, y escuche su respuesta. ¿Qué diría el apóstol de usted? ¿Has nacido usted de nuevo?

HACE JUSTICIA

En tercer lugar, Juan escribió: “Todo el que hace justicia es nacido de Él” (1 Juan 2:29).

El hombre que ha nacido de nuevo, o se ha regenerado, es un hombre santo. El busca vivir acorde a la voluntad de Dios, hacer las cosas que agradan a Dios y evitar aquellas que Dios aborrece. Él desea mirar continuamente a Cristo como ejemplo a seguir y como su Salvador, y demostrar ser su amigo guardando sus mandamientos. Él sabe que no es perfecto. Es consciente de su corrupción inherente. Percibe un principio de maldad dentro de sí mismo que lucha constantemente por separarle de la gracia de Dios. Pero él no lo consiente, aunque no puede prevenir su presencia.

Aunque a veces puede sentirse tan despreciable al punto de cuestionarse si en verdad es cristiano o no, aun así será capaz de decir, como John Newton, “no soy lo que debería ser, no soy lo que quiero ser, no soy lo que espero ser en otro mundo; pero aun así no soy lo que fui alguna vez, y por gracia de Dios soy lo que soy”. ¿Qué diría el apóstol de usted? ¿Has nacido usted de nuevo?

AMA A OTROS CRISTIANOS

En cuarto lugar, Juan escribió: “Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida en que amamos a los hermanos” (1 Juan 3:14).

Un hombre que ha nacido de nuevo tiene un amor especial por todos los discípulos verdaderos de Cristo. Ama a todos los seres humanos con gran amor general, pero tiene un amor especial por quienes comparten su fe en Cristo. Al igual que su Señor y Salvador, él ama a los peores pecadores y se aflige por ellos; pero él siente un amor peculiar por aquellos que son creyentes. Nunca se siente tanto en casa como cuando se encuentra en su compañía.

Él los considera a todos como miembros de una misma familia. Son sus compañeros de batalla, luchando contra el mismo enemigo. Son sus compañeros de viaje, marchando a lo largo del mismo camino. Él los comprende, y ellos lo comprenden. Podrían ser muy diferentes a él en muchos sentidos: en rango, en riqueza. Pero eso no importa. Ellos son hijos e hijas de su Padre y él no puede evitar amarlos. ¿Qué diría el apóstol de usted? ¿Has nacido usted de nuevo?

VENCE AL MUNDO

En quinto lugar, Juan escribió: “Todo lo que es nacido de Dios vence al mundo” (1 Juan 5:4).

Un hombre que ha nacido de nuevo no se vale de la opinión del mundo para medir el bien y el mal. No teme ir en contra del estilo, ideas y costumbres del mundo. Lo que los hombres piensen o digan, ya no le preocupa.

Él vence al amor del mundo. No encuentra placer en las cosas que parecen dar la felicidad a la mayoría de las personas. Para él, parecen insensatos e indignos de un ser inmortal. Ama la alabanza a Dios más que la alabanza al hombre. Teme más ofender a Dios que ofender al hombre. No le importa que le culpen o le alaben; su principal objetivo es agradar a Dios. ¿Qué diría el apóstol de nuevo? ¿Has nacido de nuevo?

SE MANTIENE PURO

En sexto lugar, Juan escribió: “Aquel que nació de Dios lo guarda” (1 Juan 5:18).
Un hombre que ha nacido de nuevo es cuidadoso de su propia alma. No sólo intenta evitar el pecado sino también todo aquello que pueda conducirle a él. Es cuidadoso respecto a quienes le acompañan. Él sabe que la comunicación perversa corrompe el corazón y que la maldad atrae más que la bondad, así como la enfermedad es más contagiosa que la salud. Es cuidadoso sobre el empleo de su tiempo; su principal deseo es usarlo en forma provechosa.

Él desea vivir como un soldado en país enemigo, portando su armadura en forma continua y siempre preparado para las tentaciones. Es diligente siendo un hombre de oración, vigilante y humilde. ¿Qué diría el apóstol de usted? ¿Has nacido usted de nuevo?

LA PRUEBA

Estas son las seis características principales de un cristiano que ha nacido de nuevo.

La notoriedad de las mismas es muy variable entre diferentes personas. En algunas apenas son perceptibles. En otras son muy marcadas, inequívocas, de tal manera que todos pueden percatarse de ellas.

Algunas de estas características sobresalen más que otras en diferentes individuos. Es raro que sean igualmente evidentes en cualquier persona. Pero aun después de tomar en cuenta posibles diferencias, tenemos aquí cinco aspectos que marcan a un sujeto que ha nacido de Dios.

¿Cómo debemos reaccionar ante estas cuestiones? Lógicamente solo podemos concluir una cosa: sólo aquellos que han nacido de nuevo muestran estas cinco características, y quienes no las tienen no han nacido de nuevo. Esta es la conclusión a la cual el apóstol nos quiere hacer llegar. ¿Posee usted estas características? ¿Has nacido usted de nuevo?

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¿PORQUÉ FUE EL RICO AL INFIERNO?


Lucas 16:19-31
(El rico y Lázaro).

Esta es una historia real, que muestra el destino del hombre; con Cristo, y sin Cristo…

Notemos por favor amigo lector, y hermanos en Cristo, que no es una parábola como algunas que Cristo solía contar a sus discípulos, sino una historia verídica, acontecida muchísimos años atrás, antes que nuestro Señor y Salvador naciera.

¿Porqué fue el rico al infierno?

Debemos entender que NO es Dios quién condena al hombre al infierno; ES su pecado quien le envía a vivir una eternidad en ese horrible lugar de fuego y tormento. Donde el hombre está consciente de sus hechos en un constante lamento y lloro.

RAZONES POR LAS QUE EL RICO FUE AL INFIERNO:

a) Este hombre estaba confiando en sus riquezas.

Según Lucas 16:19 era humanamente un hombre poderoso, aparentemente sin necesidad de nada.

¿Cuántas personas hay en esta vida que piensan que por el hecho de poseer mucho dinero no tienen necesidad de nada ni de Dios?

Según Marcos 10:23, Dios no dice que la salvación no es para los ricos, sino que es muy difícil que un rico crea en Cristo Jesús como su Salvador, y por consiguiente sea salvo. Porque para aquellos que confían en las riquezas, eso les impide buscar de Cristo y de Dios, y si lo hacen lo hacen a su manera, y bajo sus propias condiciones.

Dios nos muestra que nuestro corazón no debe estar en las riquezas materiales, porque esto impide tener una comunión con Cristo porque nos hace morir o decaer espiritualmente.

Si Dios nos bendice grandemente en lo material, gloria sea dada a él, pero nunca debemos olvidarnos de él, porque de sus manos y de su gracia proviene todo para nuestro bienestar.

b) Porque él estaba demasiado ocupado en los placeres de la vida.

Cada día hacía fiesta, banquete, celebraciones, sin pensar que un día la muerte iba a llegar.

Esta actitud le llevó al infierno, porque su entrega a los placeres mundanos le impedían buscar a Dios y creer que Dios es el todo. Lucas 12:17-18.

Cuántas personas ahora mismo están entregadas a los deleites y pasiones mundanos sin pensar que existe una eternidad en el infierno, y contrariamente pensando que la vida del ser humano es muy corta y que por ello mismo debe vivirse y disfrutar al máximo bajo un desorden carnal y de bajas pasiones pecaminosas. Ignorando la Palabra de Dios, porque el diablo les ciega el entendimiento, impidiendo que la luz del Evangelio de Cristo resplandezca en sus corazones.

c) Estaba controlado por el orgullo.

Se vestía con lo mejor mostrando su egoísmo, su vanidad humana en condición de rico, y humillando a Lázaro y por qué no decirlo, quizás a cuanta persona pobre se cruzaba en su camino pensando que por ser poseedor de tantas riquezas, tenía el derecho de humillar a los de pobre condición económica.

Tenemos que reconocer que nada de estas actitudes es el todo de la vida, y que el Señor nos da una oportunidad para buscarle, antes que sea demasiado tarde.

d) Había cerrado sus oídos para no oír y recibir la palabra de Dios. Lucas 16:28.

En su tiempo tenía a Moisés y a los profetas, y el rico no quiso escucharlos.

Después la gente tuvo a Cristo y le rechazaron, y lo que es peor, aún muchas personas siguen rechazándole, sin querer oírle y abrir su corazón para tener acceso a la salvación, y derecho a la vida eterna.

Las personas necesitan entender el mensaje que Dios ha dejado a la humanidad.

La razón porque muchas gentes están perdidas es porque no han querido escuchar la palabra de Dios como mera palabra de Dios. Solo escuchan, pero no quieren creer. Según 2 Pedro 3:9 El Señor no retarda su promesa, es paciente y espera que el hombre se arrepienta.

Espera que el hombre abandone esa vida desordenada, esa actitud de egoísmo e idolatría y se vuelva a él. Pero necesita hacerlo hoy, porque hoy es el día de salvación, mañana quizás sea demasiado tarde.

Estimado lector reflexionemos en esto: ¿Qué es lo único que podemos tener seguro? ¿No es acaso la muerte? Porque la vida en un abrir y cerrar de ojos se puede terminar, no sabemos lo que será mañana. ¿Y si usted muere hoy? ¿Dónde pasará su eternidad? ¿Dónde será su despertar?

La Biblia dice que Lázaro murió y fue llevado por ángeles al cielo, porque había creído en Cristo y al momento de abandonar su vida aquí, pasó a una mucho mejor con Cristo.

Pero también dice que el rico murió y su despertar fue en el infierno, de tal manera que suplicaba estando allá que alguien viniera a sus hermanos en la tierra, y les hablaran del infierno para que se librasen de ir a ese lugar de tormento.

¿Cuál será su respuesta? ¿creer o no creer que hay un cielo y que hay un infierno?

Cristo quiere salvarle y darle la vida eterna con él en el cielo, lo único que tiene que hacer es creer que usted tiene la necesidad de un Salvador, y ese Salvador es Cristo el Señor. No tarde en buscarle.

Juan 3:16 dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”

Que Dios le bendiga a usted y los suyos…

VIDEO: “EL RICO Y LÁZARO”

Vea en video la historia de “El rico y Lázaro” que es relatado en el evangelio de Juan 16:19-31.

ELÍAS Y LA VIUDA DE SAREPTA


1 Reyes 17:15

El propósito de este mensaje es fortalecer la fe del cristiano, que al abandonar la casa de Dios después de un culto, o al leer este mensaje reflexivo, pueda ser bendecido y fortalecido en su fe y convicción acerca del Dios en el cual ha creído.

¿Quién era Elías? Un gran varón de Dios. Un hombre que retó a toda una nación de los baales, manifestando su enorme fe, estuvo en una cueva flaqueando, y Dios tuvo que tratar con él.

Sarepta de Sidón, era una nación pagana, corrupta e idólatra, lo mismo que Samaria. Y el juicio de Dios, fue que no llovería durante tres años y medio. Allí fue enviado Elías, y a causa de la sequía, el arroyo se secó y Dios le llevó a otro lugar.

Notemos la divina providencia de Dios hacia sus hijos, cómo Dios cumple sus promesas de no dejarnos ni desampararnos, cuando nos fiamos de él de todo nuestro corazón. Dios no nos dejará ni nos desamparará.

Quizás para nuestro parecer humanamente; Dios hace cosas ilógicas… ¿Cuándo tenemos necesidad o necesitamos de ayuda, para nosotros qué es lo más lógico? ¿Acaso no es buscar ayuda de aquellas personas que consideramos que más tienen y que son las que nos pueden ayudar? Nuestro pensamiento es acudir a los ricos. Pero Dios hace lo contrario a nuestro razonamiento. Envió a Elías a una viuda pobre. Esa era la condición de esta mujer.

Veamos ahora su mentalidad: De acuerdo al verso 12 ella respondió: “Vive Jehová tu Dios”, ¿podemos notar que en otras palabras, esta mujer le está diciendo que el dios de ella no es Jehová, ella confirma que es el Dios de Elías, quizás ella adoraba a más de un dios, dada la condición pagana de su gente. Pero sigamos viendo las palabras de la viuda: “Que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir.”

Ésta es la mentalidad de una persona sin Dios y sin esperanza. ¿Dónde está la bendición de esos dioses paganos que la gente idolatraba?.

Lo más triste, es que muchos cristianos, se encuentran en la misma condición de la viuda, porque su fe no está puesta en Jehová, están confiando en sus fuerzas, en su inteligencia, y en su propio razonamiento, haciendo por completo a Dios a un lado, lo dejan fuera de sus vidas.

El pueblo cristiano muchas veces vive en constante queja, en constante duda, y obtiene como consecuencia, que su fe desmaye y haciéndose presente su incredulidad, olvidándose que la clave del éxito como hijo de Dios, es creer, y obedecer a Dios, aun cuando muchas cosas nos parezcan ilógicas, pero la fe es fundamental para el cristiano.

Dios conoce todo, el problema está en la incredulidad del hombre, pero cuando alguien deposita por completo su fe en Dios; todo cambia, y cambia para bien. La viuda estaba siendo probada por Dios de acuerdo a los versículos 13 y 14.

Notemos que esta mujer, decidió creerle al Dios de Elías, y de lo poquito que tenía, preparó primeramente para el siervo de Dios, como éste se lo indicara por mandato de Jehová, y ella simplemente decidió creer.

Estimado lector. ¿Cuál suele ser la actitud de muchos, incluyendo la nuestra como cristianos? Cuando no tenemos suficientes víveres, y tenemos que elegir entre compartir con otros lo poco que tenemos y que es insuficiente aun para nuestra familia? ¿Cuál es nuestra decisión?

¿Le ha tocado a usted testificar en hogares pobres en donde las personas que le abren la puerta le dicen que en lugar de folletos o lectura bíblica, mejor le lleve dinero, o alimentos?. En estos tiempos de crisis, la gente pone sus ojos en lo material antes que en lo espiritual, pero aun así, nuestro deber es ir y compartir el Evangelio de Cristo. Hasta que las personas comprendan su necesidad, y decidan creer a Dios y aceptar a Cristo como su Salvador personal.

Las evidencias de la fe de esta viuda al creer en el Dios de Elías, fueron el decidir compartir de lo poco que tenía para ella y su hijo, con aquel varón de Dios, y el creer que si primero cocinaba para él, ni el aceite ni la harina disminuirían de la vasija ni de la tinaja.

Dios cumplió su promesa, y aquel alimento no solo alcanzó para la viuda y su hijo: sino también dice la Biblia, que de ahí comió ella y su casa. ¡Qué bendición de parte de Dios! Dios nunca olvida sus promesas. ¿Qué es lo primero que debemos hacer? ¡Buscar primero el reino de Dios y su justicia!, y esta mujer lo creyó y así lo hizo.

Esta mujer que provenía de una nación pagana lo hizo. ¿Nosotros como cristianos lo hacemos? ¿Qué lugar ocupa Dios en nuestra vida? ¿De qué o de quien dependemos?.

Aprendamos como hijos de Dios, que debemos buscar primero el reino de Dios y luego las cosas nuestras, y que cuando hayamos aprendido a poner a Dios en primer lugar en nuestra vida; todo lo demás nos será añadido…

Dios les bendiga.

¡ES HORA DE DESPERTAR!


Queridos amigos, leemos en Lucas 17:26-30 “Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos. Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. Así será el día en que el Hijo del Hombre se
manifieste.”

La manía de establecer fechas (siempre fallidas) para la venida del Señor durante la segunda mitad del Siglo XIX, es contrastada por el general escepticismo que ha ganado a gran parte del Cristianismo a comienzos de este tercer milenio. Como las oscilaciones del péndulo, alejándose del extremo fanático de profetas equivocados o falsos, hoy día resulta atrayente el extremo opuesto promocionado por profetas no menos equivocados o falsos que aquellos. Algo, sin embargo, debemos reconocer entre aquellos equivocados de hace siglo y medio: engañados o convencidos, muchos de ellos amaban de veras al Señor y su venida, aborrecían la maldad de este mundo y aspiraban a la santidad y perfección en el reino de Dios.

Hoy en día, en cambio, muchos como que se cansaron de la larga espera y, tirando la toalla, se acomodan lo mejor que pueden a la situación, refugiándose en antiguos escondrijos que presentan como novedosos.

Muy pocos son los que se están dando cuenta que ése es, precisamente, un indicio de la proximidad del evento que tomará por sorpresa a todos.

Si bien el Señor Jesús advirtió que solamente el Padre conocía el día y la hora de su venida, suficientes pautas nos dejó en sus símiles y parábolas como para que estemos avisados del tiempo de nuestro encuentro con el Señor en el aire.

La porción de Lucas 17:26-30 reúne dos símiles: “Como fue en los días de Noé” y “como sucedió en los días de Lot”.

Así que no estamos tan privados de información. Si conocemos como fueron los tiempos de uno y del otro, tenemos dos fotografías que permiten ver cuanta es la similitud que guardan con nuestra época.

Por supuesto que estas indicaciones que el Señor nos da no se refieren a la primera etapa de su venida por los suyos, en la cual vendrá para llevarlos de este mundo que padecerá una Gran Tribulación, sino de la segunda, cuando regrese con los suyos para juicio y condenación de los malvados y para la inauguración de su Reino Milenial. Pero la cercanía en el tiempo – no más de siete años – alcanza para que la iglesia atenta perciba que el Amado ya viene por ella.

Superpuestas las fotos, de los contemporáneos de Noé y de los vecinos de Lot, casi que tenemos un idéntico panorama. Predominaba lo que llaman los italianos “la dolce vita”. La prosperidad y el éxito les tenían de tal forma atrapados en su corrupción y vicios, que no percibieron el juicio que se cernía sobre ellos. Lamentablemente, la historia de la humanidad enseña que cuando hay muchos que gozan y disfrutan de una buena vida, es porque muchos más están siendo explotados y abusados por aquellos.

Para que el primer mundo disfrute actualmente del beneficio de la tecnología moderna, lo que les permite un alto nivel de vida, los del tercer mundo son expuestos a los grandes desastres naturales provocados por el cambio climático.

Pero la insatisfacción personal en lo íntimo de cada individuo aumenta, las familias son destruidas, las comunidades son vulnerables al pillaje constante de jóvenes delincuentes; abundan adolescentes drogadictos y hasta niños precoces en el crimen y la prostitución. Los políticos caen en el descrédito de los ciudadanos, y éstos recelan tanto de la policía como de los ladrones.

Si a Noé y Lot se les alcanzaran los diarios de un mismo día, de Madrid, Miami, ciudad de México, Bogotá, Buenos Aires y San Pablo, se arrancarían los cabellos de su cabeza totalmente desesperados, porque ellos vieron en sus días cosas similares, pero nunca al grado de lo que está ocurriendo actualmente en nuestras grandes ciudades. Claro, mientras vemos estas cosas cómodamente sentados en el living de nuestra casa, frente a la pantalla del televisor, bebiendo una gaseosa y comiendo palomitas de maíz, parece que la realidad que muestran los noticieros es como una ficción que transcurre muy lejos de nuestro hogar, probablemente en el planeta Plutón.

Tan acostumbrados estamos a presenciar las escenas de catástrofes naturales, atentados terroristas y crímenes espeluznantes, que hemos desarrollado un antivirus que nos mantiene inmunes e insensibles hasta a lo que pueda estar ocurriendo a pocas cuadras de nuestra casa. Mientras un misil no entre por nuestra ventana o una banda de copadores nos invada, disfrutamos de nuestra paz hogareña y aborrecemos de corazón a cuantos nos vengan con premoniciones apocalípticas.

Ahora, lo más trágico no es cuando el mundo incrédulo permanece impasible ante la realidad que se despliega ante sus ojos superando la ficción, sino cuando los mismos cristianos comparten tamaña indiferencia.

Y todavía es más trágico cuando estos mismos cristianos que profesan el Premileniarismo y el Rapto Pretribulacional, y entonan himnos y cánticos que anuncian la inminente y amada venida del Señor, viven y se conducen haciendo abstracción total del momento profético en que se encuentran.

¿No habremos superado en su crudeza los días de Noé y Lot?

Y de ser así, ¿no habrá llegado la hora de despertarnos del sueño?

¡Que Dios les bendiga!

MULTIMEDIA:

Escuche esta reflexión en audio en el siguiente enlace web:

www.llamadaweb.com/mp3/RR222.mp3

LA MISIÓN DE LA IGLESIA A LA LUZ DE SU LIBERTAD CRISTIANA


Por: Pr. Víctor Pino Gamboa

Mateo 28:19-20; Marcos 16:15-16; Juan 8:31

INTRODUCCIÓN

La comprensión clara de lo que es “misión” y “libertad” es importante en toda institución humana; pero mucho más importante es la comprensión que la Iglesia de Cristo tenga de su “misión” y “libertad” cristiana.

Hoy quiero hablarles de la “Misión de la Iglesia a la luz de su libertad cristiana”.

I. MISIÓN DE LA IGLESIA

La palabra misión en un sentido general y centrado en un concepto administrativo, responde a dos interrogantes básicos: ¿Qué somos? y ¿Para qué existimos?

Estos interrogantes centrados en el contexto bíblico, nos confronta con nuestra naturaleza o razón de ser y nuestra ocupación o actividad como iglesia de Cristo.

La Iglesia es el Cuerpo de Cristo, la morada de Dios en el Espíritu, designada por decreto divino para el cumplimiento de la Gran Comisión. Cada uno de los creyentes, que ha nacido del Espíritu, es parte integral de la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos (Efesios 1:22-23; 2:22; Hebreos 12:23).

Como pueblo adquirido por Dios, se nos ha confiado el honor y responsabilidad de “anunciar las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Pedro 2:9-10).

A la luz de las Sagradas Escrituras, la misión de la Iglesia se puede resumir en cuatro funciones o propósitos:

1° Predicar el Evangelio del reino de Dios, llamando a los hombres a arrepentirse de sus pecados y creer en el Señor Jesucristo como su Salvador personal (Marcos 16:15-16).

2° Ser un cauce para el propósito de edificar un cuerpo de santos que se perfeccionen hasta que lleguen a ser conforme a la imagen de su Hijo (1 Corintios 12:28; 14:12; Efesios 4:11-16; 1 Pedro 2:1-5).

3° Mantener una relación íntima que nos mueva a adorar a Dios en espíritu y en verdad (Juan 4:24; 1 Corintios 2:10-16; 12:14).

4° Defender la fe que ha sido dada una vez a los santos (Judas 3; Filipenses 1:27; 1 Timoteo 1:18-20; 6:12).

Dios tiene propósitos bien definidos y para eso constituyó su Iglesia. La Iglesia de Cristo tiene una misión muy especial y, esta misión debe ser cumplida dentro de la verdadera libertad cristiana.

II. LIBERTAD CRISTIANA

La iglesia de Jesucristo es capaz de cumplir con la Gran comisión encargada, por la libertad que en Cristo ha adquirido.

Libertad en relación con la misión que la Iglesia ha recibido significa:

1° Tener libertad de anunciar el verdadero Evangelio de Cristo a todo hombre entre tanto que la gracia de Dios dura, y esto quiere decir:

a. Que se tiene que predicar el evangelio con premura y diligencia, los apóstoles de Cristo y la Iglesia del primer siglo nos dieron el ejemplo (Hechos 5:20,42; 1 Tesalonicenses 1:5-10).

b. Predicar sin medrar (comerciar) con la palabra de Dios (2 Corintios 2:17; 4:2; Gálatas 1:6-9; 1 Corintios 5:8).

c. Confrontar con firmeza las doctrinas de error propaladas por los traficantes de la fe (Judas 3; 2 Pedro 2:1-3).

2° Ejercer libertad en sujeción a Cristo y su palabra. Libertad en el contexto bíblico no significa libertinaje (Juan 8:31-32, 36; 1 Corintios 10:23; 8:9; Gálatas 5:13).

3° Vivir la libertad gloriosa de los hijos de Dios, dando un buen testimonio cristiano (Romanos 8:21; Hechos 5:13).

Aplicación: Muchas iglesias locales están viviendo un Cristianismo falso, porque han recibido un evangelio falso y distorsionado. Han aceptado un evangelio de la carne, con todos los matices de una sociedad pagana y paganizante. La verdadera misión de la Iglesia será cumplida dentro de una genuina libertad cristiana; pero con el respaldo convincente de un buen testimonio de cada uno de los miembros de la iglesia (Mateo 5:14-16; 1 Pedro 2:12).

CONCLUSIÓN

Dios constituyó la Iglesia de Jesucristo para que proclame el evangelio en el mundo; para que edifique a los creyentes en Cristo; para que adore a Dios y defienda las verdades infalibles de la biblia. La mayoría de iglesias cumplen con los tres primeros propósitos; pero en la defensa de la fe es muy débil, o está ausente en los púlpitos y en la boca de los cristianos.

Las iglesias evangélicas bíblicas fundamentalistas tienen que seguir esforzándose en la defensa de la fe, y tenemos que hacerlo, porque los traficantes arremeten cada día con más fuerza con evangelios de mercado y falsas y teologías; están arrastrando a muchos buenos cristianos y están confundiendo a otros. Lo más preocupante es, que hasta ministros supuestamente de Cristo, están siendo arrastrados por las corrientes de apostasía vigentes.

La Iglesia verdadera de Cristo no puede quedarse pasiva y en silencio, sino que asidos de las verdades del evangelio tenemos que “pelear la buena batalla de la fe”.

También debemos recordar que a través de la historia, predicar el genuino evangelio de Cristo siempre ha tenido un costo. Actualmente los cristianos bíblicos están siendo perseguidos en países de influencia atea o musulmana, como en Corea del Norte Albania, en los países árabes, entre otros. En Costa de Marfil (África) los cristianos son perseguidos, torturados y quemados; pero esas situaciones jamás ha amedrentado a la iglesia fiel de Cristo. No han podido, silenciarla ni detenerla en el cumplimiento de su misión. Cristo sentenció: “…las puertas del infierno no prevalecerá contra ella” (Mateo 16:18), Pablo puntualizó: “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente y también al griego” (Romanos 1:16-17).

La iglesia, en la autoridad soberana de Cristo, bajo el poder del Espíritu Santo y usando bien la espada del Espíritu, tiene que seguir cumpliendo la Gran Comisión encomendada “…si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros” (Romanos 8:31). Es nuestra responsabilidad y privilegio como iglesia de Jesucristo. Que así sea.

LA BIBLIA


Tal vez, te han hecho muchos regalos, y sin duda alguna muy buenos en toda forma; pero el regalo más valioso que puedas obtener: es la bendita Palabra de Dios.

En nuestros hogares, debe ser el mayor tesoro que podamos tener. Sin embargo, no le otorgamos el valor que realmente tiene.

¿A quién o a qué le damos más valor en la vida?, ¿será a Dios o a las cosas materiales?

Algo es cierto; ni los cristianos, ni los no creyentes queremos enfrentarnos con ella porque nos dice lo que somos, nos pone al descubierto tal cual somos delante de Dios y eso no nos gusta. El pastor no sabe como vivimos, quizás los demás hermanos o la gente a nuestro alrededor tampoco, pero Dios si sabe, y por eso la necesidad de congregarnos para escuchar la voz de Dios a nuestra vida, porque su palabra nos exhorta, nos restaura y nos vivifica cuando es necesario. Porque todo lo que Dios ha establecido en ella es para nuestro bien.

Hebreos 4:12 dice: “Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz…”

¿Se ha puesto a pensar usted que a los cristianos muchas veces nos pasa lo que a los pajaritos? Cuando ven el estanque y van a zambullirse una y otra vez salen secos. Tal parece que ni siquiera se mojan. ¿Cuántos mensajes de la palabra de Dios escuchamos semanalmente y sin efecto alguno? Así como entramos al templo, así salimos: secos, porque la palabra de Dios no hizo o causó efecto alguno para edificación espiritual. Porque tal pareciera que nos cubre un impermeable de hacer que no permite que esa espada penetre hasta nuestro corazón.

¿Cómo cambia el ambiente en los templos cuando hay algún festejo? Tanto física, como humanamente cierto?. Un cambio total en el vestir y en el ánimo de las personas. Pues lo mismo debe suceder en la vida del creyente cuando permite que la palabra de Dios gobierne su vida y cambie el ambiente y estilo de vida que se lleva y que no es agradable delante de Dios. Porque el Señor quiere y exige de sus hijos que escudriñen su palabra, que la asimilen y la apliquen a su vida, dejando ver la espiritualidad que sólo el Espíritu Santo puede proporcionar.

Cuando la palabra de Dios no impacta, el reflejo de ello también se hace notar en la manera de vivir, en todas las acciones o conductas del individuo aunque conozca la Escritura de principio a fin.

¿Cuántas veces has leído tu Biblia?, ¿Cuántos versículos conoces de memoria?, ¿Cuánto tiempo tienes de ser creyente? Tú lo sabes muy bien, y te conoces mejor que nadie. Ahora bien; ¿Cuánto ha cambiado tu vida para bien, como resultado de ese conocimiento en Cristo?. ¿En realidad lo reflejas en tu estilo de vida?.

Cuando no se observa ningún efecto ni hay muestras de un buen testimonio, es porque la Biblia solo se lee por un compromiso meramente humano, porque se lee por una disciplina o norma de la iglesia, pero no surte el efecto de esa espada que penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos.

Pero cuando se escudriña para que nos examine, para que Dios nos hable, habrá reformas significativas, que serán para toda la vida, porque habrá corrección de errores, habrá meditación para edificar, y habrá efectos y reacciones que serán perecederas.

Qué triste es para el cristiano, que ya ha sido redimido, que ya ha sido justificado en Cristo y que teniendo el agua de vida, esté moribundo espiritualmente, porque a pesar de los años acumulados como creyente, su estilo de vida, las mismas actitudes y los mismos pecados, siguen prevaleciendo.

Reflexionemos esto; que sea lo que sea que estemos permitiendo que gobierne nuestra vida, sea Cristo, o sea el pecado, tendrá sus consecuencias, para bien, o para mal. Porque Dios así lo ha establecido en su palabra. Porque todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Gálatas 6:7.

• La palabra de Dios, tiene poder para edificar.- Tiene la capacidad, para hacer del cristiano, una persona que vive solo para honrar y glorificar a Dios.

Moldea nuestro carácter, moldea nuestra personalidad, para fortificarla de tal manera, que aunque vengan pruebas, y soplen fuertes vientos con grandes tempestades; no nos hará caer, ni tambalear.

• Tiene poder para transformar.- Dios puede hacer grandes cosas aún en los mismos gobiernos y en la sociedad, cuando éstos se dejen regir por ella. La muestra está, en que el mundo entero es un caos, porque desde las grandes autoridades terrenales, hasta las pequeñas como lo son las familias, se gobiernan a su antojo, prefiriendo ignorar, la Santa Palabra de Dios. Profesando conocerle, e incluso temerle, pero solo de palabra, porque los hechos lo desmienten.

Dios habla, y el Espíritu Santo ejecuta, o hace la obra, porque cuando la palabra de Dios es aplicada correctamente, se deja ver un equilibrio en todos los aspectos, y en todos los estratos sociales.

• Tiene poder para sobreedificar.- Es la necesidad del pueblo de Dios, el hacer reformas diariamente en su vida, porque necesitamos ser sobreedificados de manera constante.

1 de Corintios 3:10-11 dice: “Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire como sobreedifica. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.”

• Tiene poder para vivificar.- Es estrictamente necesario, dejar que la palabra de Dios vivifique nuestra vida, que no deje morir nuestra espiritualidad; y si esto sucede, la palabra de Dios puede volver a darnos vida, y restaurarnos en el Señor Jesucristo.

2 de Corintios 3:6 dice: “El cual así mismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, más el espíritu vivifica.”

Por ello la importancia de vivir escudriñando la Biblia, para mantenernos vivos en Cristo Jesús, tratando de llevar una vida santa delante de Dios y no retroceder.

No importa cuán crítica sea tu situación espiritual, solo permite que sea Dios, quien tome el control de tu vida, para que seas restaurado, seas edificado y vivificado por el bendito amor de Dios en Cristo Jesús.

Dios te bendiga en gran manera.

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